La contextualización del entorno en que nos encontramos situados es fundamental para comprender la realidad que allí se lleva a cabo, pone al sujeto que observa de forma critica y analítica en posición de descubrir lo que existe mas allá de los edificios, de las construcciones, de los bienes materiales; le permite darse cuenta que las acciones de las personas que habitan en ese lugar tienen corrientes culturales que median las relaciones con las personas y el entorno; por tanto debemos contextualizar las interrelaciones entre lo vivo y lo inerte, para llegar a la verdadera comprensión que de pie a actuar en un momento dado, de forma determinada por ese conocimiento.
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